Las adicciones afectan a nuestro estado de salud, de una u otra forma, dependiendo del tipo de adicción y del grado de afectación (sobre todo en el caso de sustancias).

Además cualquiera de las adicciones puede desencadenar un trastorno de ansiedad, de bajo estado de ánimo e incluso algún trastorno de personalidad.

Un caso excepcional es el de los adolescentes con problemas de adicción, en cuyo caso serán los padres los responsables de ayudarles y de tomar la decisión de llevarles al médico o psicólogo independientemente de que reconozcan o no su adicción.

En segundo lugar, tenemos que transmitirle que vamos a estar a su lado para apoyarle (y controlarle) en lo que sea necesario. En tercer lugar, y muy importante, es ayudar a la persona a salir del entorno “adictivo” en el que está (a las personas y lugares que tiene asociadas al consumo o conducta adictiva). Y por último, animarle a buscar comportamientos alternativos con los que sustituir la conducta adictiva.